viernes, 22 de enero de 2010

el genesis de una cosa ñoña

Mi madre afirma con todas sus ganas que jamás en la vida he estado enamorada, creo que tiene razón, dice que yo no sé lo que es sufrir por amor, eso es verdad, pero lo que no es verdad es que yo no haya amado antes.

Tenía 8 años el día en que sentí por primera vez, algo pequeño y lento avanzando por debajo de mi pecho, el era un niño resumido en poco peso, tenía el alma en las manos, el remedio casero para toda tristeza, yo no sabía distinguir un cariño diferente al de la amistad, hasta que entonces, creo, pude percibir a la perfección que aquello pequeño y lento, avanzaba sin detenerse hasta la boca de mi estomago, quise llevar mi mano hacia esa parte de mi cuerpo para sentir la oruga, pero permanecí petrificada, como con miedo, no pude más que seguir mirando atónita la oraje roja de aquel niño, me perdí en sus manos gráciles dotadas de cosas que son milagros.

Aparte de ese episodio ultra-aislado de mi infancia, el cual no pasó a mayores, porque si algo tenía bien claro es que para niñas como yo, ningún niño era mejor que una bolsa de dulces.

Se me paso el tiempo entre la felicidad, los libros, las calles, y el camino de mi casa al abarrotes, y cuando ya era yo la cosa que hoy soy y tenía la edad y la disposición de sentir todas esas cosas que felizmente ignoraba, comencé a sentir libélulas en la cabeza, santuarios de pterodáctilos monarcas en la panza, delfines en la boca, flores silvestres que crecían de mis hombros, maremotos de agua hervida, un panal de abejas en mi pecho, colibrís enredados en el pelo, pero nada al mismo tiempo , todo a sus debidas pausas.

Todo sin gritarlo de repente, sin que me quitara las pocas ganas de dormir, las muchas ansias por comer, la mala facha, nada que sea evidente al exterior, a los ojos de yerba buena de mi madre, o es que ella espera que encontrarme llorando boca abajo sobre mi cama, ella aun después de tantos años espera verme convertida visiblemente en una mujercita afeminada.

Ella cree que no sé nada aun , yo al amor me lo tomo bajo estricta supervisión de un adulto, le leo el instructivo, lo dejo filtrarse poco a poco del cielo hacia todas partes, yo al amor lo deposito en cuantas cosas puedo, como cuando dejo al amor a un lado de mis zapatos para meterme al mar y nadar libre, como cuando me saco el chicle de la boca junto al amor para comer tranquila, como cuando me quito el amor junto con el vestido para ponerme la pijama y dormir como se debe, yo al amor lo deposito en cuantas cosas puedo, para no llevarlo tarareando todo el tiempo y así quererlo más, porque me deja ir a bailar en sana paz a algún lugar con luces como de galaxias raras.

4 comentarios:

Jhoan Orpinela. dijo...

"yo al amor lo deposito en cuantas cosas puedo, para no llevarlo tarareando todo el tiempo y así quererlo más, porque me deja ir a bailar en sana paz a algún lugar con luces como de galaxias raras."

la parte que mas me gusto de tu escrito...eres genial dama azul de mi corazon arcoiris=* missu.

Creeperius dijo...

Como una lluvia fresca en una tarde de verano… así me pareció leerte el día de hoy. Me encantó tu estilo y tu historia, muchas felicidades.

Lalo Moreno dijo...

Esta historia comienza en realidad y termina en fantasia me gusto ¡¡¡Felicidades Chan!!! como siempre!!!!! Tiene razon mi amigo Milton Ramos cuando me dijo: nose que tiene lo que escribe la chan que te engancha y no los puedes dejar de leer hasta terminar.
Repito es como las sabritas a que no puedes leer solo uno.....

DIANA-CHAN dijo...

toda la historia es real , gracias.